El último escándalo lo protagonizó Pérez Burrul, con una vergonzosa actuación en el estadio Santiago Bernabeú, en el que Real Madrid y Osasuna disputaban un partido de liga. La expulsión del jugador rojillo Juanfran ha hecho que cuestionemos y dudemos sobre los criterios que éstos profesionales tienen a la hora de pitar un partido de primera división.
Bajo mi punto de vista, creo que se debería sancionar fuertemente estas decisiones, entendiendo que nadie es perfecto y que todos tenemos errores como personas que somos, pero si que estén un tiempo sin pitar o algo así. Hablo de los árbitros pero también deberían sancionar con más dureza a esos jugadores que intentan simulan caídas para ser beneficiados y lo único que consiguen es ralentizar el ritmo de un partido que debería ser un completo espectáculo de la mejor liga de fútbol del mundo.
De ésta forma lo que van a conseguir va a ser que después de cada jugada rigurosa, se solicite una visión de un vídeo para acertar y dar en el clavo con la decisión, pero esta medida quitaría la esencia de este gran deporte.
Esta farsa aparece en un momento positivo para el Madrid, 
